‘Whiplash’, Damien Chazelle, 2014

Whiplash-Movie-Images

Por José Preciado

La extraordinaria y sorprendente ‘Whiplash’ posee uno de los guiones más honestos que un espectador ha podido encontrarse en años y, quizá por eso, es normal que provoque en el respetable cierta desazón.

Muchas de las películas cuya temática es el arte (al igual que cientos de ellas de deportes y bastantes de tema militar, de artes marciales, de asunto escolar…) basan su discurso narrativo en el tópico de que el esfuerzo, aplicado obviamente a un talento nato, equivale de forma inevitable a superación y, por ende, a éxito. Y el espectador, por lo general desavisado, está programado para prever la típica (pero muy satisfactoria; no vería, si no, la película) sucesión de fases de ensayo y error hasta el triunfo final. Y eso es lo que va pareciendo ‘Whiplash’ hasta el momento en que determinados acontecimientos en la pantalla empiezan a removernos en la butaca para darnos cuenta de que las cosas no son lo que esperábamos, que nos estamos implicando y que la cinta nos obliga a tomar partido, pero -lo mejor- no estamos seguros de saber si hemos acertado con el bando elegido.

erwer

Porque el asunto ético en el fondo de la historia es si el fin -la absoluta excelencia como baterista de un alumno de un consevatorio- justifica los medios empleados por un profesor (por favor, que le den ya un Oscar a J. K. Simmons) y también (y aquí es donde brilla especialmente la honestidad del guión) por el propio alumno, dispuesto a pagar literalmente con sangre -entre otras cosas- por ser el nuevo Buddy Rich.

Y todo lo demás, igualmente bien: actores de reparto muy afinados, tramas secundarias al servicio de la principal, excelente ambientación (la clase de la banda de estudio es literalmente la oscura cueva de un monstruo) y, Virgen Santa, cómo suena la banda cuando J. K. Simmons la deja sonar.

Agradecimiento a mi muy querido amigo Pedro

Por Antonio Suárez

Como bien sabes, el poeta hace un doble uso del léxico. Necesita hacer un uso figurado de él, ya por motivos lógicos (de mero significado), ya por motivos estéticos (crear belleza) o expresivos (manifestar unos sentimientos).

Utilizando el lenguaje figurado, con símiles, metáforas, metonomías, anáforas, aliteraciones, paralelismos, sinécdoques, prosopopeyas, ironías, etc., intenta reflejar su visión personal de la realidad, independientemente de que coincida con la realidad objetiva, es decir, crea su propia realidad.

Para agradecerte, con el mismo afecto y animus jocandi, la dedicatoria de tu romance y ante la imposibilidad de estar a la altura lírica que tu sensibilidad y ego merecen, lo hago con estos fragmentos del “Romance con lagunas” de tu admirado Federico:

Por una vereda
venía don Pedro
¡Ay como lloraba
el caballero!
Montado en un ágil
caballo sin freno,
venía en la busca
del pan y del beso.
Todas las ventanas
preguntan al viento
por el llanto oscuro
del caballero.

Bajo el agua
siguen las palabras.
Sobre el agua
una luna redonda
se baña
dando envidia a la otra
¡tan alta!
En la orilla,
un niño
ve las lunas y dice:
– ¡Noche, toca los platillos!

Bajo el agua
siguen las palabras.
Sobre el peinado del agua
un círculo de pájaros y llamas.
Y por los cañaverales,
testigos que conocen lo que falta.
Sueño concreto y sin norte
de madera de guitarra.

Bajo el agua
están las palabras.
Limo de voces perdidas.
Sobre la flor enfriada
está don Pedro olvidado
¡ay! jugando con las ramas.

Romance que dice: Va una hueste abigarrada

Por Pedro Segador

A mis muy queridos amigos
Antonio y ManuelSuárez

Va una hueste abigarrada
por sorprendidos atajos;
los de a caballo, potrosos;
los de a pie, despotricando;
con voz de coz, el auriga
de un anacrónico carro:
“A engordar pompas nos llevan
con diez años de retraso.
Uf, si de aquesto supiera
Aquel de garrote y palio”.

De noche adivinan lobos;
al alba empadronan grajos;
en la insolación cotejan
espatarrados lagartos;
y al crepúsculo subrayan
“ciervos son mal maridados”.
¡Manda huevos, se demoran
en remedos darwinianos!
Hasta esculcan el subsuelo,
como arúspices los hígados,
y exhuman cráneos casposos,
de magín neandertaliano:
la charnega filogenia
de Mas y Pujol, acaso.
(Brilla en la hueste una punta
de arsuaguillas doctorandos
que Wert echó con su espada
del festín de los becarios).

Vadean, al nono día,
un guadiánico remanso
y enfilan, fantasmagóricos,
a Los Lares de Gallardo.
Por el olivar umbrío
-ya oníricos de cansancio-
les huyen, sucios de cobre,
verdiluneros rumanos,
mientras los guardias civiles
beben limoncitos agrios…
¡So, Pedro, so, que fusilas
el Romancero gitano!

Sitos donde Hernán Cortés
compró el tractor a Fajardo,
espabilan con las rimas
de un neón publicitario:
“Aquí casó un concejal
a una gallina y un gallo.
¿Qué pasa?, ¿tienen más pluma
dos que salen del armario?
Aquí un núbil patatal
fecundó un buen hortelano.
Con los frutos de sus vientres
y dos primorosas manos
se inventó aquí la tortilla.
Entre a probarla el cristiano”.
(He quitado “y la cristiana”:
no le casa al octosílabo).

Dos quisquillosos guindillas,
por allí ordenando el tráfico,
le hacen soplar al auriga
el ominoso artefacto.
“Jo -les suelta, en un resuello-,
no tenéis remedio, machos;
vengo alumbrado de Ciencia,
y me sospecháis borracho”.
Saca del torvo artilugio
sus doce puntos intactos
y con ronchones de injuria
sus dos mellizos colgajos.
“Vime haciendo el paseíllo
-piensa, pasado el mal trago-,
que ni Infante soy de España,
ay, ni siquiera bastardo”.

Ya unos niños y sus ayas,
con cascarria en los zapatos,
les aplauden desde ¿un parque?
No, mejor desde un amago
(nunca allí con Blancanieves
van los sietecito enanos,
pues si al escondite juegan
los encuentra de inmediato).

Frente al trapo en el que ondea
la bienvenida al palacio,
los derrotes del auriga
no precisan diccionario:
“¿Qué pinta un welcome aquí?
¿Es que, pues tardamos tanto,
nos dais por Tercios que vuelven
de guerrear con Estuardos?
¿O es que creéis que os traemos
la limosna del Mulato,
y la Lolita Sevilla
nos cantará “Americanos…”?
Hostias, aquello es un guinkgo;
qué metafórico hallazgo:
a una supina tardanza,
¡un arbolito jurásico!”

Ábrenles férrea cancela
tras dar la seña y el santo,
y les habla, lisonjero,
el muñidor de los fastos:
“Qué bizarras las figuras.
Qué ideal el vestuario.
Qué lujosos los arreos.
Qué graciosos los penachos.
Si parece que vinierais
a posar para el Tiziano.
Lástima no os convocaran
a esta Gloria más temprano.
Yo, gustoso, os retratara,
aunque en menos veneciano,
que mi paleta es más sobria
y mi pincel más abstracto.
Vanguardia, mucha vanguardia
a este precoz centenario
y un cronista que le bruña
las dos fechas para el mármol…”
En esto, a un espolique
que, ávido, chupa un cigarro
un altavoz le sentencia
¡treinta furias con el látigo!
El auriga, que se funde
media paga en los estancos,
dice al mártir:”Fumar mata,
no me hiciste puto caso”;
y al orador: “Me da tos
el humo del ditirambo.
Huyo a probar la tortilla
y, si bien le va, otro plato;
igual esos cerebritos
ya han patentado el gazpacho”.

Algunas razones para no creer en la homeopatía

Por Francisco Blázquez

Preparados homeopáticos. Fuente: Wikipedia.

Todo lo que se afirma en este artículo se ha dicho/escrito en centenares de webs, foros y libros, así que si el lector ya sabe qué es la homeopatía y tiene una opinión formada puede ahorrarse unos minutos evitando su lectura. De todas formas, recomendaré la famosa explicación que James Randi realizó en la Universidad de Princeton (2001), un extracto de la misma puede encontrarse en el siguiente vídeo.

Por si no llega al final del artículo diré que hay dos razones fundamentales para dudar de la homeopatía: la primera de ellas es que no ha demostrado que funcione, y la segunda es que todas las ideas que sustentan esta práctica son contrarias a la ciencia.

La homeopatía es una práctica médica que surgió a finales del siglo XVIII y principios del XIX, una época en la que no se conocía la existencia de los microorganismos ni su implicación en las enfermedades infecciosas, ni siquiera se sabía que nuestro cuerpo estaba formado por células y, obviamente, se desconocía el mecanismo fisiológicos y molecular de los procesos biológicos. Además, la medicina tenía prácticas hoy desterradas como la sangría (muchas veces con sanguijuelas) y la purga (con enemas), y no olvidemos que toda cirugía se practicaba sin anestesia y sin higiene. Así pues, la homeopatía surgió en un momento de gran desconocimiento científico y como reacción a una medicina de una dudosa eficacia o contraproducente y con altas dosis de sufrimiento.

Pintura alegórica de Alexander Beydeman (1826—1869) que muestra a la homeopatía (y a Samuel Hahnemann) mirando los horrores de la medicina de la época. Fuente: Wikipedia.

El principio fundamental de la homeopatía es “similia similibus curantur” que viene a ser algo así como que aquello que cura es algo similar lo que provoca los mismos síntomas. Aunque las raíces de semejante creencia se remontan a la antigua Grecia (Escuela Hipocrática), Samuel Hannemahn (1755-1843), el médico que inventó la práctica homeopática, la revitalizó al observar que las dosis altas de quina (corteza del quino) producía una fiebre intermitente similar a la del paludismo. Y aquí comenzó una generalización ilógica según la cual las enfermedades se curan por sustancias (muy diluidas) que a grandes dosis causan los mismos síntomas en personas sanas. Hoy sabemos que existen multitud de causas para una fiebre (infecciones, traumatismos…) y también que deben de ser centenares las sustancias que ingeridas en grandes cantidades desencadenan fiebre. Más aún, tratar los síntomas de una enfermedad no es lo mismo que tratar su causa y no olvidemos que en la época de Hahnemann la fiebre era la enfermedad. Para él la quina “curaba la fiebre” porque producía fiebre a grandes dosis en una persona sana. Hoy sabemos que es efectiva contra el paludismo porque la quinina, uno de sus alcaloides, mata al protozoo causante de dicha enfermedad, algo que en la época de Hahnemahn se desconocía por completo. Conceder credibilidad a estas ideas surgidas en mitad de la confusión y desconocimiento que había hace dos siglos no tiene ningún sentido.

Una razón muy poderosa para dudar de la homeopatía tiene que ver con la extrema dilución de sus preparados y con su afirmación de que cuánto más diluida esté una sustancia mayor será su efecto. Cuando se encuentra una sustancia homeopática esta se diluye multitud de veces para “potenciar su efecto”. Por ejemplo, un preparado homeopático 30C presenta una parte de “medicamento” frente a 10030 (o 1060) partes de agua. Recordaremos que esta cifra es un 1 seguido de 60 ceros (hay preparados 200C, es decir un 1 y 400 ceros). Ben Goldacre realiza el cálculo en su libro Mala Ciencia (Espasa, 2011) y nos dice que una piscina olímpica tiene tan solo 1031 moléculas de agua, para imaginar una dilución homeopática es como si tuviéramos una molécula de fármaco en una esfera de 150 millones de kilómetros (la distancia de la Tierra al Sol). Fascinante. Así que en los preparados homeopáticos las diluciones son tan infinitesimales que si se encuentra una molécula del principio activo en uno de ellos es ciertamente un milagro.

Entonces, si no hay moléculas de “fármaco” en los preparados homeopáticos cómo explican sus defensores los supuestos efectos positivos.

Cada vez que se hace una dilución esta se agita (en la jerga homeopática: se “dinamiza”) con una serie de golpes secos (“sucuciones”). Según la historia, Hahnemann observó que los preparados homeopáticos eran transportados (a caballo) a casa de los pacientes tenían un efecto mayor a los preparados in situ, atribuyendo esto al movimiento del caballo. Así introdujo la agitación como elemento esencial en la elaboración de estos preparados. En 1988 el inmunólogo francés Jacques Benveniste ideó una explicación para este supuesto hecho. Según sus experimentos el agua “memorizaba de las características del fármaco”, es lo que se ha denominado la memoria del agua. Nadie ha podido reproducir sus experimentos y se sabe que varios de sus colaboradores estuvieron pagados por un laboratorio homeopático.

hay dos razones fundamentales para dudar de la homeopatía: la primera de ellas es que no ha demostrado que funcione, y la segunda es que todas las ideas que sustentan esta práctica son contrarias a la ciencia

No necesitan un caballo para el siguiente experimento que pueden realizar en casa para que se hagan una idea de cómo se elabora un preparado homeopático. Pongan unas gotas de buen vino (también puede hacerse con Coca-Cola) en un litro de agua. Agiten. Luego cojan una gota de esa disolución y la ponen en otro litro de agua. Agiten. Y así hasta 20 veces. Intenten percibir el sabor del vino o de la Coca-Cola en la última disolución. No pueden ¿verdad? Hay una razón. Nuestra lengua posee receptores químicos que son estimulados por la presencia de determinadas moléculas, esto es lo que nuestro cerebro interpreta como sabor. Si no hay moléculas o su número es muy bajo no podemos percibirlo. Si los principios de la homeopatía fueran ciertos y han hecho el experimento con vino, tengan cuidado: beber de la última disolución (que muchos escépticos pensamos que es solo agua) podría dar positivo en un control de alcoholemia.

El número de moléculas de un fármaco es muy importante, de ahí que se tomen en unas dosis que han sido establecidas en ensayos clínicos y que garantizan su efectividad con el mínimo de efectos secundarios. Si no hay suficiente número de moléculas, su efecto es bajo o nulo, pues no se garantizan las interacciones con las moléculas que se quieren bloquear; por eso nunca funcionará una anestesia homeopática. Aunque por ahí circulan algunas. No seré yo el que las pruebe.

Por último: la homeopatía no funciona. Citaré tres estudios. El publicado por un comité de la Cámara de los Comunes británica de febrero de 2010 que afirmaba que la homeopatía carecía de base científica y su efectividad equivalía a un placebo; proponía retirar su consideración de medicina. Un informe del Ministerio de Sanidad español de 2011 afirmaba: En general, las revisiones realizadas concluyen que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo. Y, por último, los informes Cochrane (que vigilan la efectividad de los tratamientos médicos) tampoco han arrojado ningún efecto positivo más allá del efecto placebo que, no olvidemos, hace sentir mejor a la gente.

La utopía del juego limpio. Prevención de conflictos en el IES Pedro de Valdivia a través del deporte.

Por Miguel Ángel Lozano Maldonado y Ana Belén Gil Palacios

A raíz de la incorporación de los alumnos de 1º y 2º de ESO se preveían conflictos originados por la convivencia entre alumnos de 12 años con alumnos de mayor edad (resto de la ESO, Bachilleratos y Ciclos Formativos por ese orden), de ahí que numerosos centros establecieran medidas preventivas como espacios separados, recreos distintos… Si bien la convivencia entre alumnos de distintas edades, en lo que se refiere a la influencia de los mayores sobre los de menor edad, no ha sido negativa –como se preveía por distintos sectores de las comunidades educativas- sí nos dimos cuenta de que, debido a las características propias de los alumnos más pequeños, éstos desarrollaban otras actividades mucho más dinámicas a lo largo de la jornada escolar. En el IES PEDRO DE VALDIVIA disponemos de un recreo de 30 minutos, lo cual nos da tiempo para organizar actividades que puedan adaptarse a las necesidades anteriormente mencionadas.  Nuestra actividad es sencilla pero tenía que tener ciertas características fundamentales. Sigue leyendo

Un ginkgo en el Pedro de Valdivia

Por Francisco Blázquez

Desde hace unas semanas, gracias a la donación realizada por nuestro compañero Ignacio Ramírez, el IES Pedro de Valdivia cuenta con un ejemplar Ginkgo biloba, un árbol considerado fósil viviente y cuya morfología no ha cambiado en más de un centenar de millones de años.

Se trata de una planta de origen asiático con unas bellas hojas flabeladas (en forma de abanico) que presenta los sexos separados (unos ejemplares son masculinos y otros femeninos), puede alcanzar los 30 metros y llegar a vivir centenares de años (algunas fuentes hablan de más de mil o dos mil años). Sigue leyendo

How Evolution works

Sin duda uno de los mejores vídeos que muestra cómo funciona la evolución. Extraordinario.

‘Um inocente divertimento literário (¡!), com amigos mais falsos do que o próprio Judas!’

Por Félix J. Castaño Fernández

Bom dia! 
Não quero é ABORRECER aos leitores (eu fico muito contente por poder escrevinhar aqui), mas vou contar-lhes uma pequena história, julgo que engraçada, que me aconteceu há já alguns anos, no inverno de 2009, por ser mais certo. O relato é mesmo verídico, mas não é uma ANEDOTA!
Eu estava naquela ocasião a passar alguns dias de férias no sotavento algarvio, quando uma límpida e tépida manhã de Janeiro me desloquei até a linda aldeia pesqueira de Santa Luzia (Tavira). Estive no seu porto, a dar um bom passeio na marginal, frente ao canal da Ilha de Tavira … e desfrutei imenso, enfim, do Parque Natural da Ria Formosa. Chegada que foi a hora do almoço, escolhi -ao calhas, não foi por AZAR- uma agradável tasquinha para recuperar as forças. Lembro-me que no cardápio não havia nem CACHORROS nem CÁGADOS na grelha, os meus pratos favoritos! Mas tinham, porém, muitas outras iguarias realmemente ESQUISITAS. A salientar os ESPANTOSOS camarões … eu PEGAVA e PEGAVA em camarões sem conta -por nao falar dos mexilhões, das navalhas …-, regados por vários VASOS duma rica e fresquinha GARRAFA de “Muralhas de Monção”! Sigue leyendo

La naturaleza no es sabia, aunque lo parece.

Por Francisco Blázquez

Hace unos días leí los siguientes titulares de la misma noticia en varias webs: “Los árboles piden ayuda a las aves cuando son atacados por insectos”, “Los árboles envían señales de auxilio a las aves cuando los insectos les atacan” y “Los árboles piden ayuda a los pájaros cuando son atacados por plagas”.

Al margen de la reflexión que provocan sobre cómo se divulga la ciencia, este tipo de titulares alimenta una concepción infantil y primitiva de los seres vivos y de la naturaleza.

No serán pocos los lectores que habrán concluido que los árboles tienen voluntad e inteligencia al solicitar la ayuda de las aves, y no es extraño que algunos hayan ido más allá proclamando que la naturaleza es sabia o que alguna entidad ha diseñado los seres y unos sofisticados mecanismos de cooperación. Sigue leyendo

De Esopo a Disney: ‘El ratón campestre y el cortesano’

Un ratón campesino tenía por amigo a otro de la corte, y lo invitó a que fuese a comer a la campiña. Mas como sólo podía ofrecerle trigo y yerbajos, el ratón cortesano le dijo:

-¿Sabes, amigo, que llevas una vida de hormiga? En cambio yo poseo bienes en abundancia. Ven conmigo y a tu disposición los tendrás. Sigue leyendo