Novela policial: ¿qué hay que leer?

Por Jesús Alonso

NOTA1: Para una introducción al género policial, véase mi ensayo Evolución de la novela negra: del detective duro al monstruo educado. Fue publicado en la revista online Realidad Literal pero, ya que su página ha desaparecido, os envío a mi propia página para hacerlo, aunque si gugleáis mi nombre seguido de “novela negra”, aparecerá en alguna página web más.

NOTA 2: Aunque la mayoría de enlaces llevan a la Wikipedia, he verificado que las páginas correspondientes no digan nada especialmente estúpido. Cuando la información en español no es suficiente o es deficiente, enlazo con la Wikipedia en inglés. En algún caso (señalado con letra roja), he insertado dos enlaces en los nombres de los autores. En un caso, el de Klotz, no he encontrado ninguno satisfactorio.

Mi comercio con la novela policial viene de lejos. Ya desde muy joven (estoy hablando del Cretácico Superior, cuando la gente -alguna gente- leía libros) tuve la suerte de encontrarme con Poe y sus cuentos de Charles Auguste Dupin, Arthur Conan Doyle, el maestro que creó a Sherlock Holmes, Ellery Queen que es uno de los maestros de la novela-problema, Agatha Christie, que es penosamente engañosa con el lector, John Dickson Carr, que es el más diestro en resolver el problema de la “habitación cerrada” y Erle Stanley Gardner, que es el autor de las novelas (85) de Perry Mason que se convirtieron en una de las mejores series de televisión de toda la historia.

Más tarde, descubrí la novela negra con Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Jim Thompson y, más tarde aún, la nueva novela negra francesa con Klotz.

Luego llegaron los españoles: Manuel Vázquez Montalbán, con su serie de Carvalho que es penosamente decepcionante (apenas tres novelas buenas: Tatuaje, La soledad del mánager y Los mares del sur) y Juan Madrid, con su Toni Romano, que es no menos desigual y decepcionante.

Tarde descubrí al magnífico Francisco García Pavón y sus novelas protagonizadas por Plinio, el Jefe de la Policía Municipal de Tomelloso.

Y, entonces, llegaron los norteños: primero fueron Maj Sjöwall y Per Wahlöö con unas novelas curiosas y reposadas, la rusa Alexandra Marínina y, luego, el éxito de Henning Mankell con su Kurt Wallander, que hizo que todos aprendiéramos que las calles en sueco acaban en –gatan y, sobre todo, el exitoso Stieg Larsson con su trilogía de Millenium. El pobre Larsson se nos murió de un ataque al corazón después de subir seis pisos a pie y nos privó de más novelas divertidas.
Desde hace unos años, me he aficionado a la nueva novela policial norteamericana que, mayoritariamente, sigue el estilo que en inglés llaman forensics, en el que la investigación es conducida por un criminalista forense: es el caso de Patricia Cornwell y su serie de la forense Scarpetta o el grande de grandes Jeffery Deaver con su personaje Lincoln Rhyme, a quien recordarán los que hayan visto la película El coleccionista de huesos.

Un resistente a la moda forense es Michael Connelly que tiene dos personajes a cual más interesante:  Harry Bosch y Mick Haller, abogado defensor, que nos devuelve las casi olvidadas novelas de abogados (solo John Grisham mantuvo la llama durante años). Hay una película sobre su primera novela: The Lincoln Lawyer, traducida aquí como El inocente.

No quiero olvidarme de Preston y Child y su estupendo agente Pendergast: mezclan con ingenio lo policial con lo sobrenatural y son novelas muy divertidas.

Si me preguntáis por qué novela policial leer, os diría que entre todos los nombres citados más arriba seguro que está el que acierta con vuestro gusto: yo empezaría por Patricia Cornwell (leyendo las novelas en orden cronológico) y Jeffery Deaver.

Jesús Alonso Ruiz es Licenciado en Filología Románica y Profesor del Instituto Pedro de Valdivia.

0 Respuestas a “Novela policial: ¿qué hay que leer?

  1. LmE gustaría preguntarle por el lugar que ocupa usted en la novela negra el que gran parte de la crítica es el maestro del llamado realismo sucio americano, James Ellroy, auto de obras como “La colina de los suicidios”, “LA confidencial”, “Jazz blanco” y otros. Y al margen del género negro, qué le parece la obra maestra de Truman Capote “A sangre fría” inaugurando lo que en Estados Unidos se llama la “novela de no ficción o novela documental” como precedente de lo que,despues sería “el nuevo periodismo”. Gracias.

  2. Pues, empezando por el final, coincido en que “A sangre fría” es una obra maestra, especialmente por su frialdad (valga el penoso juego de palabras) al enjuiciar las cosas y ser, a la vez, un duro alegato contra la pena de muerte.
    De Ellroy, a quien leí hace muchos – quizás demasiados – años me quedó la impresión de un gran estilo y tramas sencillas y eficaces. Debo decir que ahora (estos últimos años) he estado releyendo en inglés lo que previamente había leído en traducción; no es caso de Ellroy al que tengo que revisitar en original y del que daré alguna opinión.
    Gracias por leer el blog.

  3. No quiero parecer demasiado condescendiente, pero me ha encantado este blog.

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