Teófilo Hernández: in memoriam

Por Tomás Caballero

Nace en Calvarrasa de Arriba (Salamanca) el 10/XI/1925 y estudia Ciencias Químicas en la Universidad de Salamanca. Solía decir que en aquellos tiempos estudiar una carrera era un orgullo para la familia y para el pueblo. Sus primeros destinos como profesor fueron Puerto de la Cruz (Santa Cruz de Tenerife) y  Coria del Rio (Sevilla). Buscando un clima apropiado para sus problemas de asma llega a Villanueva de la Serena a comienzos del curso 58-59, donde recientemente se había creado un Instituto Laboral (modalidad Agrícola-Ganadera) en los terrenos del actual IES “Pedro de Valdivia”. Ejerce su labor como Catedrático de Matemáticas en este instituto, con las distintas denominaciones que ha tenido a lo largo de los tiempos, durante 31 años y se jubila al acabar el curso 88-89, con 63 años de edad. Durante este tiempo fue director del centro en dos ocasiones, la segunda durante los últimos diez cursos anteriores a su jubilación.

Lo conocí en septiembre del 81 y fue una persona que me impresionó nada más conocerle,  su talante y su forma de ser hicieron que surgiera entre nosotros una gran amistad que ha perdurado hasta su muerte.

Durante sus últimos años como director, una de sus prioridades fue conseguir un nuevo centro de Enseñanza Secundaria, pues el que teníamos se había convertido en un edificio muy viejo y con grandes deficiencias; después de muchos gestiones y viajes a la Dirección Provincial de Educación de Badajoz con representantes del Consejo Escolar, se consiguió la aprobación de la construcción de un nuevo centro (curso 91-92) en la parte posterior del antiguo instituto, quedando la parte delantera, para aparcamiento, plaza, pabellón deportivo y salón de actos. Recuerdo el día que salió la obra publicada en el BOE como uno de los días en que más contento y feliz lo vi. Me dijo: “Tomás, por fin lo hemos conseguido, ya puedo retirarme tranquilo y satisfecho”. Y así lo hizo.

Harían falta muchos adjetivos para definir la personalidad de Teófilo Hernández; era un buen profesor de Matemáticas muy querido y apreciado por los alumnos y muy comprometido con los mismos en aquellos difíciles años de tantos cambios; en los claustros nos decía que era preferible que hicieran el amor a la guerra, cuando había quejas porque los alumnos se acariciaban en los pasillos.

Persona muy progresista, liberal, de izquierdas (comenzó en el PSP de Tierno Galván y acabó, no de muy buena forma, en el PSOE, donde fue un destacado dirigente durante muchos años), altruista (contribuyó económicamente a la construcción de la Casa del Pueblo de Villanueva, apadrinó niños del Tercer Mundo, colaboró con ONGs), no tenía nada suyo, lo repartía todo, jugaba bastante a la lotería con un reparto hecho “a priori” de cómo debía distribuir ese dinero en caso de que tocara. Ateo convencido, decía que cómo era posible que él se llamara Teófilo (‘amigo de Dios’); a los más amigos nos dejaba escritos de su testamento vital sobre su derecho a morir dignamente (eutanasia) o el testamento ante notario para que su cadáver fuera trasladado a la Facultad de Medicina de Salamanca (primero) y después a la de Badajoz, para que los alumnos hicieran prácticas con el mismo; habiéndole encargado sus sobrinos que se cumpliera su última voluntad; acababa estos escritos siempre con las mismas frases: “cuando llegue ese momento nada de misas, funerales, pésames…”

Era una persona muy culta, devoraba los libros y le dejaba su impronta  subrayándolos o dejando anotaciones a pie de página. Fue un gran animador a la lectura, prestando libros a los alumnos o sorteándolos entre los mismos, hasta que empezó a regalarlos a la biblioteca del centro, de tal forma que un gran número de volúmenes de la misma han sido donados por él; por esta razón un grupo de compañeros pensamos que debiera reconocérsele de alguna forma esta labor y se nos ocurrió que la forma más perdurable y quizá más entrañable de recordarle era poniéndole a la biblioteca su nombre, se solicitó al claustro y al consejo escolar, obteniendo la correspondiente aprobación, y de esta manera, el 28/II/2002 la biblioteca pasó a llamarse Biblioteca Teófilo Hernández. Era curioso verle los últimos años, cuando ya tenía problemas de movilidad, dirigirse a la biblioteca a seguir llevando libros o el disgusto tan grande que se llevó cuando hubo un pequeño incendio en la biblioteca y se quemaron algunos de “sus libros”.

Colaborador ocasional con sus típicos artículos de opinión en periódicos y revistas como el Semanario Vegas Altas y la Serena, nos decía siempre que había que opinar y criticar/denunciar los hechos más relevantes de la actualidad.

Muy vinculado a Villanueva, se sentía un serón más. Al jubilarse siguió viviendo en nuestra ciudad, pasó los últimos años en el hotel “El Emigrante” y en la residencia geriátrica “El Balcón” de Magacela, donde falleció el 10-IV-2012, cuando había encontrado una cierta paz espiritual.

Sirva este escrito para rendir homenaje póstumo por su trayectoria personal a este gran profesor, persona y amigo.

Tomás Caballero Rodríguez es licenciado en Ciencias Químicas, catedrático y ex director del Instituto Pedro de Valdivia.

4 Respuestas a “Teófilo Hernández: in memoriam

  1. jose maria nieto tapia

    Por lo leído, gran persona y se merece todo tipo de homenajes y recordatorias.

  2. josé boyero hernández

    Teófilo hernández, bien merece ser recordado como personaje comprometido con su trabajo y sus ideas.Ha sido un símbolo de búsqueda de libertad y a la vez con espíritu de tolerancia propio de las personas que desde su infancia vivieron las grandes dificultadas de los problemas sociales de la guerra civil española.
    Siempre bondadoso, alternaba con personas de todas las clases sociales y desarrolló una cultura personal al alcance de pocas personas.
    Demostró tesón, educación y llevó hasta sus últimas consecuencias los valores democráticos. Pero hay algo que amí me ha dolido mucho y es su sufrimiento de no poder morir por la eutanasia, pues esas eran sus ideas y por ello sufrió tanto en los últimos años. Quizás con ello ha querido abrir un debate sobre la misma, poque todas sus actuaciones tenían un porqué lógico y razonado, fiel a su personalidad y profesionalidad.
    Merece especial mención cuando decía :
    ” soy un afortunado, trabajo en lo que me gusta y además me pagan bien ”
    su dinero era de todos, el paso del tiempo dará la razón a esta gran persona, que yo cococí en mis primeros años de docencia en los colegios de primaria en el año 86 por esos lares.
    Fui testigo directo de su docencia, le encantaba explicarme todo lo quer el conocía y llevaba por bandera la tierra extremeña, de la que estaba agradecido eternamente como buen salmantino y de la que nos inundó con sus anécdotas a lo largo de su vida.
    En definitiva,politica y docentemente de lo que hoy hace falta, con carisma, tesón y compromiso.Tal fue éste ,que su cadaver será estudiado en las dos terras que le vieron nacer y crecer como persona.

    Mi más profundo recuerdo: jose boyero
    ( amigo, familiar y compañero salmantino )

  3. José González Ledesma

    Un gran profesor, mejor persona.
    Como antiguo alumno suyo, siempre he tenido la sensación de haber quedado en deuda con él.

  4. Como antiguo alumno suyo,durante los dos primeros años, recien llegado a Villanueva, mi recuerdo es agradable y siento no poder haberle realizado una visita a
    Magacela

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