‘¡Lagarto, lagarto!’

Por Pedro Segador

A Chelo Gutiérrez
jugando su más difícil ajedrez.

El funcionario echa un lloro.
La funcionaria echa un llanto.

Los dos de ropilla hurgada
en la maleza del saldo.

Les han dejado chivito
su expiatorio salario.

¡Ay, su sueldo menudito,
ay, su sueldecito escaso!

Vaga sonámbulo el viento
con jazmín de despilfarro.

Ladran perros que atraíllan
hombres de negro en el páramo.

¡Miradlos qué pobres son,
ay, los pobres funcionarios!

¡Ay, ay, la cuesta de enero
ha de hacérseles calvario!

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