Todos los Oscar en un post (incluye quiniela)

Por José Preciado

[ Actualización 25/feb:
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Estoy casi seguro de que esta es la primera vez en mi vida que he conseguido ver –y no precisamente gracias a la distribución cinematográfica española en salas- casi todas las películas nominadas en una edición de los Academy Awards; así que, aprovechando además que este es un buen año, voy a darles, con vuestro permiso, un buen repaso y jugarme una quiniela que –ya adelanto- va a oscilar en sus previsiones entre lo que debería ser premiado y lo que probablemente será.

Los mejores efectos visuales tendrían que ser para La vida de Pi. Basta simplemente pensar –y cuesta- en que ‘el tigre no está ahí’ (bueno, y casi nada de todo lo demás) para entender que en este caso la maestría en el uso del CGI consiste en hacer desaparecer cualquier rastro de tecnología. En el resto de las películas candidatas en esta categoría (El Hobbit, Los Vengadores, Prometheus, Blancanieves y la leyenda del cazador) también se lucen los chicos de los efectos, pero es que ‘se nota’ que se lucen.

El mejor maquillaje lo tienen los enanos de El Hobbit y eso lo sabe todo el mundo. Puede que te líes con sus nombres –y hasta se publicó una chuleta ad hoc-, pero no confundes caras ni personajes, y eso, debajo de varias capas de látex, barbas y pelucones, tiene muchísimo mérito. Además, Anthony Hopkins no parece Hitchcock sino su teleñeco y el maquillaje de Los Miserables, aunque excelente, juega en otra liga.

La mejor dirección artística va a estar entre Lincoln y Los Miserables (puede que la de Ana Karenina sea superior, pero no creo que le vayan a dar ‘solo ese’ Oscar), aunque me decanto por la primera por el tema americano, teniendo en cuenta que los que votan son mayoritariamente americanos y se pirran por películas acerca de su historia.

Para la mejor canción podéis elegir vosotros:

Before My Time, de Chasing Ice
Pi’s Lullaby, de La vida de Pi
Suddenly, de Los Miserables
Skyfall, de Skyfall
Everybody Needs A Best Friend, de Ted

Aunque yo me quede con la última, cantada por Norah Jones.

Para la mejor banda sonora pienso que la cosa puede ponerse exótica, entre Argo y La vida de Pi y, como esta última es la única que dobla nominación en el asunto musical y a pesar de ser a ratos bastante ‘moñas’, creo que su compositor Mychael Danna se va a llevar la estatuilla por esto de aquí.

En el capítulo de la mejor fotografía surge mi primera disensión grave porque no está nominado en esta categoría Mihai Malaimare por The Master, que será como se quiera, pero da gusto verla. En cuanto a los efectivamente nominados –los operadores de Ana Kanenina, Django Desencadenado, La vida de Pi, Lincoln y Skyfall– deberían darle el Oscar a Claudio Miranda por La vida de Pi, pero como sus logros serán achacados también al CGI, probablemente se llevará la estatuilla Janusz Kaminski por Lincoln.

Quiero que el Oscar al mejor montaje se lo den a Argo, porque es la mejor película del año –vaya, ya lo dije- y las películas se hacen de verdad de verdad en la sala de montaje, y la excelente dosificación del suspense de la película de Affleck, con unos extraordinarios cambios de ritmo, son sobre todo obra de su montador: William Goldemberg, quien está además nominado por La noche más oscura, lo que demuestra su buen hacer. Mención especial habría que hacer de Tim Squyres, montador de La vida de Pi, sobre todo por las secuencias de la barca en medio del océano, donde, sin más referencias visuales que las antedichas, consigue que el espectador no se desoriente en ningún momento.

En cuanto a los premios al mejor guión no me decido entre Argo y la estupenda Bestias del sur salvaje entre los adaptados, y entre los guiones originales pongo en la quiniela Moonrise Kingdom, primero porque es muy bueno y segundo porque la película de Wes Anderson merecía más suerte en esta edición de los Oscar. Además, entre estos últimos nominados, no entiendo la presencia de El vuelo, película que dista poco en su historia de la de una tv-movie de domingo por la tarde, ni tampoco, aunque duela, la de Django Desencadenado, y eso que los gags de Tarantino me siguen haciendo mucha gracia.

Las cinco mujeres nominadas como mejor actriz de reparto se merecen el premio, las cinco. Amy Adams como esposa-cómplice en The Master, Helen Hunt como la más dispuesta terapeuta en Las Sesiones, Jacky Weaver como la parte más sensata de El lado bueno de las cosas, Sally Field porque está como siempre, o sea, impresionante, como la señora de Lincoln y Anne Hathaway por su muy conmovedora (y macilenta) Fancine de Los Miserables. Y se lo llevará Hathaway, está cantado.

El premio al mejor actor de reparto tiene su miga, porque los cinco candidatos ya tienen un Oscar en casa (De Niro, dos). La cosa debería estar entre Tommy Lee Jones por Lincoln y Alan Arkin por Argo. A mí me apetece más que se lo lleve Arkin por su composición de ese productor hollywoodiense simpático-cínico y con más conchas que un galápago, pero se lo van a dar a Jones por el asunto patriótico-histórico. Los otros tres nominados –Robert de Niro, Christoph Waltz y Philip Seymour Hoffman- son también merecedores de todas las alabanzas.

El Oscar a la mejor actriz principal probablemente acabe en las manos de la chica del momento, Jessica Chastain, a la que, además de premiar por su intachable interpretación de la abnegada analista de La noche más oscura, debe ya la Academia dar un reconocimiento en casa por su imponente trayectoria de los últimos años. La pena es que entonces no se lo va a llevar Jennifer Lawrence, la otra chica del momento, pero con solo 22 años seguro que sabrá consolarse. 86 años, en cambio, son los que cumple ¡el mismo día de la ceremonia! la francesa Emmanuelle Riva, tan conmovedora como lacerante en Amour, pero entiendo que lejos de la estatuilla, como definitiva e inexplicablemente fuera ha quedado su compañero en ese mismo film, Jean-Louis Trintignant, verdadera estrella de la película de Haneke y, para el que suscribe, el actor que debería haberse llevado este año el Oscar a casa. No entiendo tampoco la nominación de Naomi Watts por un papel corto de moribunda en Lo imposible y sí entiendo, porque está ya uno acostumbrado, la nominación de la niña Quvenzhané Wallis por Bestias del sur salvaje.

Ojalá le dieran el Oscar al mejor actor principal a Joaquin Phoenix por The Master, pero seguro que se lo dan a Daniel Day-Lewis por ‘hacer tan bien de Lincoln’ (es la absurda sensación que tienes toda la película), además, a Phoenix le tienen ganas después de su larga burla de hace un par de años. Deseo de todo corazón que a Hugh Jackman no le den el Oscar por intentar cantar en Los Miserables y que Denzel Washington despida ya a ese agente que no lo mete en una buena película desde hace una pila de años. Bradley Cooper, el quinto nominado, debe de tener el mismo agente que Denzel Washington: acaba de filmar el tercer resacón.

Me gustaría que el mejor director de esta edición fuera el novato Benh Zeitlin por sus Bestias y que a Spielberg se le quedara cara de ex presidente, sólo por haber dejado los directores académicos fuera de las nominaciones a quien más se la merece este año: Ben Affleck. Ni frío ni calor para David O. Russell por El lado bueno de las cosas y más frío que otra cosa para Haneke por lo que enseguida diré. Ang Lee hace muchos años que debería tener una estatuilla en cada película que rueda, aunque solo sea por su inigualable capacidad para el cambio de registro, o sea, por ser un verdadero profesional en lo suyo; así que ojalá se la lleve ahora –y sería la segunda– por La vida de Pi.

Ya he dicho arriba que Argo es la mejor película en esta edición y que debería llevarse casi todos los premios para los que está nominada, aunque solo sea por su impecable puesta al día del lenguaje cinematográfico clásico. La presencia de Amour es un tanto turbadora y probable contagio de Cannes. Opino que lo que hace el bestia de Haneke con el público de su película es simplemente crueldad sádica: no se puede llevar al espectador en una dirección y ganar trabajosamente su atención –e incluso su compromiso- para luego arrearle una bofetada argumental (y moral) tan grandísima, no se puede. Los Miserables es larga y ardua de ver, aunque no deja mal sabor de boca; pero lo de Lincoln (Spielberg ya avisaba cuando dijo que era su “película europea”) exige vocación, devoción y sumisión: o sea, que lo mismo gana. El lado bueno de las cosas es una muy agradable comedia bastante por encima de la media actual y supongo que por eso está aquí. Y por su frescura indie aplicada a la sofocante vida que retrata está muy acertada la nominación en esta categoría para Bestias del sur salvaje. Django desencadenado, en cambio, es un pastiche de lujo con unos chistes muy buenos, y ya; mientras La vida de Pi es una golosina mainstream que pasa directamente al repertorio de ‘películas bonitas y de toda la vida’, lo cual es un mérito más de esta impecable producción.

He dejado para el final La noche más oscura (curiosa traducción celtíbera de Zero Dark Thirty, ‘00:30 hrs’ en jerga militar), la película directa, sincera, intimista, resuelta y sin complejos de la búsqueda y ejecución de Osama Bin Laden que sólo podría haber rodado Kathryn Bigelow, quien, como Affleck, tampoco está nominada. Si el Oscar no va para Argo, que se quede aquí.

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