Un paleobiólogo en el ‘Pedro de Valdivia’

Por Francisco Blázquez

5En la tarde del viernes 10 de mayo el paleobiólogo Antonio Rosas mantuvo un encuentro-conferencia con los alumnos de 1º de Bachillerato C de nuestro centro. Rosas es investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), especialista internacional en neandertales, desde 2003 participa en las excavaciones de la cueva de El Sidrón (Asturias) y es autor del libro Los neandertales (CSIC-Catarata, 2010).

Los neandertales vivieron en pequeñas comunidades a lo largo de Europa y parte de Asia entre hace 300.000 y 28.000 años, poseían una rica industria lítica (musteriense), enterraban a sus muertos, adornaban sus cuerpos con ornamentos (plumas y pinturas), hay pruebas de que practicaron canibalismo pero también de que cuidaron de ancianos y desvalidos. Además, todo parece indicar, que hablaban y que se produjo una hibridación entre sapiens y neandertales en Oriente próximo, algo que han desvelado los últimos hallazgos de la paleogenética.

La imagen de los neandertales como seres simiescos que ha perdurado en la sociedad desde el siglo XIX hasta nuestros días comenzó a difuminarse para dar paso a una especie hermana, no fueron nuestros antepasados sino que compartimos con ellos algún antepasado.

1Rosas rompió con la imagen tan divulgada, simplista y antropocéntrica, que ha concebido la evolución humana como una sucesión lineal de seres en un proceso evolución “hacia nosotros”. Un rápido vistazo al número de homínidos y a las posibles relaciones entre ellos muestra una complejidad mucho mayor de la que sospechábamos hace tan solo dos o tres décadas cuando con dos líneas (la de los Australopithecus y los Homo) se mostraba todo el panorama de la evolución humana. No solo eso, desde nuestra perspectiva de especie única actual nos resulta extraña la existencia de otras especies de seres humanos, sin embargo, hace tan solo 150.000 años había cinco especies de nuestro género en la superficie del planeta y esta coexistencia en el tiempo entre de homínidos ha sido una constante a lo largo de la historia evolutiva humana.

2Por último, quisiera destacar que uno de los valores del encuentro con Antonio Rosas tuvo que ver con la magistral lección que nos dio acerca de cómo funciona la ciencia. Todos demandamos explicaciones sencillas, fáciles de aprender y exponer pero, a menudo, la realidad es compleja, no siempre se ajusta a nuestras ideas e incluso hay un gran número de preguntas por responder. Los científicos elaboran hipótesis y estas son contrastadas a través de la experimentación o bien comprobando su grado de ajuste a los hechos. En ciencias como la paleontología las hipótesis nacen y mueren con extraordinaria celeridad y no es difícil encontrar que ideas que figuraban en los libros de texto hace tan solo unos meses se desmoronan fácilmente con nuevos fósiles. Sin ir más lejos, la hibridación entre neandertales y sapiens, era algo difícil de mantener con los hechos conocidos hace tan solo tres años aunque hoy está ampliamente aceptado tras los últimos análisis genéticos.

La fascinación por los neandertales continuará durante décadas, fueron la humanidad hermana más cercana en el tiempo. Tal vez, como defiende Rosas, en el fondo acercarnos a ellos es acercarnos a nuestra propia comprensión ya que fueron una forma distinta de ser humanos.

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Expresamos nuestro agradecimiento al CSIC y al Ayuntamiento de Villanueva de la Serena por participar en el proyecto Ciudad Ciencia que permite el acercamiento de la ciencia a la sociedad, y naturalmente, a Antonio Rosas por acceder a realizar este viaje para reunirse con un grupo de alumnos del IES Pedro de Valdivia que habían leído su libro. Los alumnos de 1º C fueron los protagonistas, mostraron un interés excepcional y, quién sabe, tal vez hayamos despertado alguna vocación paleoantropológica, o algo más importante: puede que simplemente hayamos contribuido a la educación científica de ciudadanos del futuro. En la sociedad en la que vivimos esto último bien vale la pena.

Y, naturalmente, gracias a Paco Murillo por su ayuda constante para mantener a raya al duende de la informática.

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