Archivo de la etiqueta: cine

‘Whiplash’, Damien Chazelle, 2014

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Por José Preciado

La extraordinaria y sorprendente ‘Whiplash’ posee uno de los guiones más honestos que un espectador ha podido encontrarse en años y, quizá por eso, es normal que provoque en el respetable cierta desazón.

Muchas de las películas cuya temática es el arte (al igual que cientos de ellas de deportes y bastantes de tema militar, de artes marciales, de asunto escolar…) basan su discurso narrativo en el tópico de que el esfuerzo, aplicado obviamente a un talento nato, equivale de forma inevitable a superación y, por ende, a éxito. Y el espectador, por lo general desavisado, está programado para prever la típica (pero muy satisfactoria; no vería, si no, la película) sucesión de fases de ensayo y error hasta el triunfo final. Y eso es lo que va pareciendo ‘Whiplash’ hasta el momento en que determinados acontecimientos en la pantalla empiezan a removernos en la butaca para darnos cuenta de que las cosas no son lo que esperábamos, que nos estamos implicando y que la cinta nos obliga a tomar partido, pero -lo mejor- no estamos seguros de saber si hemos acertado con el bando elegido.

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Porque el asunto ético en el fondo de la historia es si el fin -la absoluta excelencia como baterista de un alumno de un consevatorio- justifica los medios empleados por un profesor (por favor, que le den ya un Oscar a J. K. Simmons) y también (y aquí es donde brilla especialmente la honestidad del guión) por el propio alumno, dispuesto a pagar literalmente con sangre -entre otras cosas- por ser el nuevo Buddy Rich.

Y todo lo demás, igualmente bien: actores de reparto muy afinados, tramas secundarias al servicio de la principal, excelente ambientación (la clase de la banda de estudio es literalmente la oscura cueva de un monstruo) y, Virgen Santa, cómo suena la banda cuando J. K. Simmons la deja sonar.

Todos los Oscar en un post (incluye quiniela)

Por José Preciado

[ Actualización 25/feb:
aciertos: 7
semifallos: 3
errores: 5 ]

Estoy casi seguro de que esta es la primera vez en mi vida que he conseguido ver –y no precisamente gracias a la distribución cinematográfica española en salas- casi todas las películas nominadas en una edición de los Academy Awards; así que, aprovechando además que este es un buen año, voy a darles, con vuestro permiso, un buen repaso y jugarme una quiniela que –ya adelanto- va a oscilar en sus previsiones entre lo que debería ser premiado y lo que probablemente será. Sigue leyendo

‘El mundo sigue’ (Fernando Fernán Gómez, 1965)

Por José Preciado

EMSGracias al editorial del último número de la revista Fotogramas (y a su pesar, pues el articulista lamenta que se vea en Youtube una película que, si no, no puede encontrarse/verse por parte alguna, salvo milagro en algún canal temático de la TDT) he podido –como dicen- ‘revisar’ El mundo sigue de Fernando Fernán Gómez, película de 1965 que adapta una novela de Juan Antonio de Zunzunegui.

El film  muestra con crudeza y tremendismo la distinta fortuna de dos hermosas muchachas, hijas de un policía municipal y del Madrid de la posguerra, que, enfrentadas a sus propias decisiones morales y (brutalmente) entre sí, obtienen de la vida réditos tan opuestos como (diríase) injustos. Sigue leyendo

Distopías y apocalipsis: breve repaso a un subgénero.

Por Francisco Blázquez

Es muy posible que las peores películas de la historia se encuentren dentro del género de ciencia ficción. Plan número 9 del espacio exterior (Ed Wood, 1956) es una muestra excelente de ello. Reconozco, sin embargo, una fascinación por este tipo de cine que inventa mundos alternativos y futuros inquietantes llenos de milagros tecnológicos y pesadillas científicas.

Pero no nos engañemos. Estas películas, aunque se desarrollen en el futuro siempre son una proyección de los miedos y esperanzas del presente. Hoy nos ocuparemos del subgénero que se ha dado en llamar cine distópico. Sigue leyendo

‘El hombre tranquilo’ o la inefabilidad cinematográfica

Por Juan Carlos Andrés

No pretendo reseñar esta película porque, sesenta años después de su realización, sinceramente creo que no hace ninguna falta. Solo voy a intentar darme el gustazo de escribir sobre algo que de siempre me ha parecido una obra de arte sublime y que, lejos de llegar a cansarme o aburrirme, cada vez que la veo y reveo me deja literalmente absorto transportándome a una suerte de éxtasis que, si el lector repara, explica la disyunción explicativa del título de este articulito.

John Ford dirigió The Quiet Man (El hombre tranquilo) en 1952, en plena edad de oro de la cinematografía mundial y logró una pieza irrepetible con un guion y reparto únicos, en un rodaje y unos escenarios únicos. Sigue leyendo

Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)

Por José Preciado

La expresión “clásico instantáneo” –que gracias al cielo no está demasiado manoseada- se suele aplicar a aquella película actual que, además de satisfacer plenamente a los espectadores, hace de ellos sus cómplices cuando, sin necesidad de subrayados o de citas o directamente de plagios, en la mente de estos comienzan a evocarse imágenes, sensaciones y nombres de otras películas que causaron parecida satisfacción. Sigue leyendo

Midnight in Paris (W. Allen, 2011)

Por José Preciado

La última película de Woody Allen, que hace la número 41 de su filmografía como director, que fue estrenada en salas la pasada primavera y que ya está disponible en DVD es una comedia tan ligera como encantadora que cuenta la crisis sentimental y profesional de un guionista cinematográfico de éxito, de viaje prenupcial en la capital francesa junto a su prometida y los padres de esta.

Aburrido de ser turista (a pasar de que Carla Bruni le haga de guía), hastiado de su trabajo (pese a que le haya hecho millonario) y verosímilmente agotado por un insufribe pack novia + suegros + amigos, Gil –interpretado muy eficazmente por Owen Wilson, bastante más allá de un alter-ego de Allen-, soñando con acabar Su Novela y superar su frustración como escritor emulando a Los Grandes, huye cada noche de su presente y sus compromisos para caer en el encantamiento –como ocurría en Alice (1990)-, en este caso del París habitado por sus ídolos artísticos. Sigue leyendo