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Agradecimiento a mi muy querido amigo Pedro

Por Antonio Suárez

Como bien sabes, el poeta hace un doble uso del léxico. Necesita hacer un uso figurado de él, ya por motivos lógicos (de mero significado), ya por motivos estéticos (crear belleza) o expresivos (manifestar unos sentimientos).

Utilizando el lenguaje figurado, con símiles, metáforas, metonomías, anáforas, aliteraciones, paralelismos, sinécdoques, prosopopeyas, ironías, etc., intenta reflejar su visión personal de la realidad, independientemente de que coincida con la realidad objetiva, es decir, crea su propia realidad.

Para agradecerte, con el mismo afecto y animus jocandi, la dedicatoria de tu romance y ante la imposibilidad de estar a la altura lírica que tu sensibilidad y ego merecen, lo hago con estos fragmentos del “Romance con lagunas” de tu admirado Federico:

Por una vereda
venía don Pedro
¡Ay como lloraba
el caballero!
Montado en un ágil
caballo sin freno,
venía en la busca
del pan y del beso.
Todas las ventanas
preguntan al viento
por el llanto oscuro
del caballero.

Bajo el agua
siguen las palabras.
Sobre el agua
una luna redonda
se baña
dando envidia a la otra
¡tan alta!
En la orilla,
un niño
ve las lunas y dice:
– ¡Noche, toca los platillos!

Bajo el agua
siguen las palabras.
Sobre el peinado del agua
un círculo de pájaros y llamas.
Y por los cañaverales,
testigos que conocen lo que falta.
Sueño concreto y sin norte
de madera de guitarra.

Bajo el agua
están las palabras.
Limo de voces perdidas.
Sobre la flor enfriada
está don Pedro olvidado
¡ay! jugando con las ramas.

Romance que dice: Va una hueste abigarrada

Por Pedro Segador

A mis muy queridos amigos
Antonio y ManuelSuárez

Va una hueste abigarrada
por sorprendidos atajos;
los de a caballo, potrosos;
los de a pie, despotricando;
con voz de coz, el auriga
de un anacrónico carro:
“A engordar pompas nos llevan
con diez años de retraso.
Uf, si de aquesto supiera
Aquel de garrote y palio”.

De noche adivinan lobos;
al alba empadronan grajos;
en la insolación cotejan
espatarrados lagartos;
y al crepúsculo subrayan
“ciervos son mal maridados”.
¡Manda huevos, se demoran
en remedos darwinianos!
Hasta esculcan el subsuelo,
como arúspices los hígados,
y exhuman cráneos casposos,
de magín neandertaliano:
la charnega filogenia
de Mas y Pujol, acaso.
(Brilla en la hueste una punta
de arsuaguillas doctorandos
que Wert echó con su espada
del festín de los becarios).

Vadean, al nono día,
un guadiánico remanso
y enfilan, fantasmagóricos,
a Los Lares de Gallardo.
Por el olivar umbrío
-ya oníricos de cansancio-
les huyen, sucios de cobre,
verdiluneros rumanos,
mientras los guardias civiles
beben limoncitos agrios…
¡So, Pedro, so, que fusilas
el Romancero gitano!

Sitos donde Hernán Cortés
compró el tractor a Fajardo,
espabilan con las rimas
de un neón publicitario:
“Aquí casó un concejal
a una gallina y un gallo.
¿Qué pasa?, ¿tienen más pluma
dos que salen del armario?
Aquí un núbil patatal
fecundó un buen hortelano.
Con los frutos de sus vientres
y dos primorosas manos
se inventó aquí la tortilla.
Entre a probarla el cristiano”.
(He quitado “y la cristiana”:
no le casa al octosílabo).

Dos quisquillosos guindillas,
por allí ordenando el tráfico,
le hacen soplar al auriga
el ominoso artefacto.
“Jo -les suelta, en un resuello-,
no tenéis remedio, machos;
vengo alumbrado de Ciencia,
y me sospecháis borracho”.
Saca del torvo artilugio
sus doce puntos intactos
y con ronchones de injuria
sus dos mellizos colgajos.
“Vime haciendo el paseíllo
-piensa, pasado el mal trago-,
que ni Infante soy de España,
ay, ni siquiera bastardo”.

Ya unos niños y sus ayas,
con cascarria en los zapatos,
les aplauden desde ¿un parque?
No, mejor desde un amago
(nunca allí con Blancanieves
van los sietecito enanos,
pues si al escondite juegan
los encuentra de inmediato).

Frente al trapo en el que ondea
la bienvenida al palacio,
los derrotes del auriga
no precisan diccionario:
“¿Qué pinta un welcome aquí?
¿Es que, pues tardamos tanto,
nos dais por Tercios que vuelven
de guerrear con Estuardos?
¿O es que creéis que os traemos
la limosna del Mulato,
y la Lolita Sevilla
nos cantará “Americanos…”?
Hostias, aquello es un guinkgo;
qué metafórico hallazgo:
a una supina tardanza,
¡un arbolito jurásico!”

Ábrenles férrea cancela
tras dar la seña y el santo,
y les habla, lisonjero,
el muñidor de los fastos:
“Qué bizarras las figuras.
Qué ideal el vestuario.
Qué lujosos los arreos.
Qué graciosos los penachos.
Si parece que vinierais
a posar para el Tiziano.
Lástima no os convocaran
a esta Gloria más temprano.
Yo, gustoso, os retratara,
aunque en menos veneciano,
que mi paleta es más sobria
y mi pincel más abstracto.
Vanguardia, mucha vanguardia
a este precoz centenario
y un cronista que le bruña
las dos fechas para el mármol…”
En esto, a un espolique
que, ávido, chupa un cigarro
un altavoz le sentencia
¡treinta furias con el látigo!
El auriga, que se funde
media paga en los estancos,
dice al mártir:”Fumar mata,
no me hiciste puto caso”;
y al orador: “Me da tos
el humo del ditirambo.
Huyo a probar la tortilla
y, si bien le va, otro plato;
igual esos cerebritos
ya han patentado el gazpacho”.

El caso del diccionario falaz

por Jesús Alonso Ruiz

'Der Bücherwurm'Sí, yo también he leído ese cuento de Borges que se llama “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, pero les aseguro que mi caso no es el mismo que allí se narra y, aunque guarda ciertas similitudes, posee también ciertas peculiaridades que lo hacen diferente.

Todo empezó hace dos meses. Yo estaba, como tantas veces, escribiendo en mi biblioteca y, como tantas veces, tenía a mi lado la 21ª edición del diccionario de la Real Academia en la que, si se da el caso, consulto las dudas que se me presentan. También tengo a mano, como exige mi oficio, el “Diccionario de dudas”, de Seco y el María Moliner.

Como otras tantas veces, tuve que buscar el significado de una palabra. Se trataba de la palabra “bahorrina”, que yo recordaba haber visto al hacer alguna otra consulta, pero cuyo sentido exacto no podía precisar. Sigue leyendo

En un sobre rojo por San Valentín

Por Pedro Segador

Soneto italiano y picante
(como Berlusconi o la salsa arrabbiata)

 

Suéltate cinchas, Sancho refranero,
antes que te urja a su ínsula Botero.
(De un Quijote, este sí, apócrifo)

 

No te inmoles, Sonsoles, si viuda
te dejo aún nutricia y ardorosa.
Échame sin estrépito a la fosa
y plancha* mi pijama a quien te acuda.

Rendirme castidad no será ayuda
que agradezca mi alma vagarosa:
rebañada de carne quisquillosa,
¿qué le habrá de importar errar cornuda?

Ni, en los hondos y tórridos burdeles
donde, en víspera, el réprobo es purgado,
me presumas jalándome las mieles

que hagan puto mi póstumo pecado.
Arderé con rechiflas de Luzbeles.
Polvo seré de polvo desganado.

 

* el poeta sale aquí por los Cerros Machistas a echar carnaza a la manada de Griñán Pajuelo.

Delectatio conandi latine

Por Juan Carlos Andrés

PUELLA PULCHRA EST. Prima lectio. O tempora, o mores! Me imberbe, inter Durii nebulas non solum grammaticam sed etiam veram humanitatem apud magistram Ursicinam didici.

NEMO ME IMPUNE LACESSIT. Scotiae máxima sententia. Superbi Scotii qui nunc, tunc et semper aussi sunt ut femineam vestem sine verecundia portaverunt.

NULLUM MALUM GRAVIUS EST QUAM BELLUM CIVILE. Iam diu Latinorum nepotes Italiae docuerunt litterariam legem Universitatis scholasticos : ‘traduttore, traditore’. Iuvenis discipulus meus,  exercitata labore sua, transcripsit calamo currente : ‘ningún salmonete es más pesado que un ciudadano gracioso’. Hic discipulus latinam linguam nesciebat, sed ille ipse a glosario delusus est. Sigue leyendo

Acerca de un soneto de Pedro Segador

Aclaraciones del Bachiller Alonso a un
Soneto isabelino en que el poeta se disculpa con la jardinera desairada de Pedro Segador

Por Jesús Alonso

Es ya un lugar común en los estudios literarios considerar a P. Segador un poeta oscuro (Cfr. Mateos y Alcalde, en P. Segador: la alusión de lo inefable y también Sanabria en su Introducción a la poesía huérfana, por citar solo un par de ejemplos).

El propósito de estas líneas no es otro que el de mostrar la falsedad de esas consideraciones y, especialmente, las que hace el doctor Griñán Pajuelo (Un soneto de Segador: la alusión desvelada, en Ínsula Barataria, nº 540). Vaya por delante que postularé aquí una lectura textual del texto (si tal derivatio es aceptable) por considerar que ya se ha abusado en exceso (si tal perisología es aceptable) de las lecturas libres o interpretativas. Sigue leyendo

Antología de relatos no escritos jamás

(Con su breve sinopsis para una mejor elección)

Por Jesús Alonso

Fantasía

Crónicas de Nyarlathotep, de H.P. Scanjet

Un profesor de la Universidad de Miskatonic (Nueva Inglaterra) se despierta en plena noche sobresaltado por un ruido. Mientras revisa la casa, descubre un libro en el suelo de su biblioteca, pero, al cogerlo, se da cuenta de que nunca ha visto ese libro… A partir de ese momento se desencadena una serie de robos de gallinas y patos en las granjas cercanas…

El clan M, de M.C. Singer

El brujo de una tribu de neanderthales es visitado cierta noche por unos seres vestidos con ropas plateadas. Al despertar a la mañana siguiente, sus compañeros observan con horror cómo el hechicero habla sin parar de un tal Nietzsche… Sigue leyendo

‘Hablando en plata’ (Miguel Ángel Gil Camacho, 2012)

Corto participante en la edición de este año de Notodofilmfest

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La Fraternidad de la Cueva

Por Jesús Alonso

Los experimentos literarios del Bachiller Alonso
(novelas con principio y final pero sin la aburrida parte del medio) presentan:

La Fraternidad de la Cueva

Capítulo I

Nada se movía en la celda del hermano Daniel. La escasa luz del amanecer que se filtraba por las rendijas del ventanuco, apenas iluminaba el bulto del camastro donde, desde hacía nueve años, el hermano Daniel dormía las pocas horas que le dejaban sus rezos canónicos.

Hacía ya rato que la campana había anunciado Prima y los pocos hermanos que aún se mantenían en el pequeño convento de San Bruno se hallaban reunidos en la poco iluminada capilla. El rezo, que en otras comunidades de regla más relajada no hubiera sido de  obligada asistencia, no había comenzado. El hermano Thomas había advertido quedamente al abad de la ausencia de Daniel. Resultaba extraño. El hermano Daniel no era de los que llegaban tarde al rezo ni de los que invocaban – la carne es débil – alguna dolencia para quedarse un rato más en la austera comodidad de la celda. Sigue leyendo

Trilogía de Albacete

Por Jesús Alonso

Los experimentos literarios del Bachiller Alonso
(novelas con principio y final pero sin la aburrida parte del medio o La Aburridísima Novela de un Narrador Español Contemporáneo en la que, naturalmente, no pasa nada)
presentan:

Trilogía de Albacete

1.- La sombra de las piedras

I

Recuerdo mi infancia como una sucesión de tardes con mi madre sentada al piano interpretando a Mendelssohn, yo mirando distraído el movimiento browniano de las partículas que flotaban en los rayos de sol que entraban por los resquicios que dejaban las láminas de madera de arce de las persianas de la sala de música.

Nunca supe muy bien por qué a mamá le gustaba Mendelssohn. Sigue leyendo