Archivo de la etiqueta: latín vulgar

De lingüística románica (y V)

Por Juan Carlos Andrés

El antiguo latín, en su variante vulgar –sermo vulgaris o sermo rusticus– tuvo una primera derivación en el sardo, hablado en la isla de Cerdeña, cuya característica principal es la de ser una lengua muy conservadora, lo que en términos lingüísticos hemos de entender que ‘se diferencia poco del origen’. Y en este caso esas escasas diferencias se notan especialmente en el apartado fonológico. Más concretamente en su sistema vocálico, en el cual se opera una reducción del latino original más sencilla que en el resto de las lenguas, variantes y dialectos románicos (quizá hablemos de los sistemas vocálicos latinos y románicos en otra ocasión). De las variantes dialectales existentes en Cerdeña, podemos considerar al nuorés y al logudorés como las propiamente sardas, mientras que las variantes del sur, el campidanés, y las variantes del norte, el sasarés y el galurés, tienen más lazos de unión con los dialectos italianos y, por tanto, si hablamos atinadamente, deberemos incluirlas en la rama lingüística latina oriental que describiremos a continuación. Sigue leyendo

De lingüística románica (III)

Por Juan Carlos Andrés

Por utilizar una expresión ya conocida, podemos decir que hemos presentado a las diferentes lenguas románicas en su primera “fase embrionaria”. A continuación, vamos a tratar de describir, aunque vertiginosamente, lo que, si ampliamos la metáfora, podemos denominar su “proceso de gestación”.

Esta –a la que también podemos llamar paulatina independización de las variantes latinas- tiene lugar en un periodo desigual y no uniforme que para nuestro propósito vamos a situar entre los siglos V y X aproximadamente, esto es, lo que en Historia se conoce como la Alta Edad Media. Sigue leyendo

De lingüística románica (II)

Por Juan Carlos Andrés.

Heri dicebamus o según la versión luisiana más conocida ‘decíamos ayer…’, el latín fue variando progresivamente hasta desembocar en variantes o lenguas diferentes.

Reparemos ahora en los conceptos “sustrato, adstrato y superestrato”. Empecemos por el primero. Se conoce como sustrato o lenguas de sustrato a las hablas existentes en una zona adonde llega una nueva lengua que acaba imponiéndose o siendo aceptada por sus habitantes. Así por ejemplo, se llama sustrato ibérico a las lenguas habladas en la península ibérica antes de la llegada del latín y que, desde el siglo II a.C. hasta aproximadamente el s. II d.C. en que dejaron de ser habladas, fueron capaces de aportar préstamos léxicos, rasgos fonéticos, estructuras sintácticas o cualquier otra cosa al latín de Hispania hasta hacerlo distintivo frente a otras variedades latinas. Sigue leyendo

De lingüística románica (I)

Por Juan Carlos Andrés

Las lenguas románicas, también llamadas lenguas romances, latinas o neolatinas, son todas aquellas que derivan del latín, lengua originaria del Lacio –región de la península itálica que tenía a Roma como su capital-, que fue extendiéndose con el imperio romano para llegar, en su máxima extensión allá por el s. II d. C., a ser la lengua de comunicación desde el Atlántico hasta Mesopotamia en todo el entorno del Mediterráneo, y por lo que hoy llamamos, más o menos, Centroeuropa. Sigue leyendo